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Madrid como tal, es una ciudad muy joven.
Debido a ser el epicentro español, la capital se centralizó auí. Desde entonces, lo que en el pasado fuera una antigua villa, hoy en día no ha dejado de crecer. En el siglo IX, con la estancia de los árabes, el Rey Mohammed I mandó construir una fortaleza junto al río Al-Magrit, actualmente el río Manzanares, desde donde podría divisar toda la ciudad. La ciudad fue reconquistada por Alfonso VI en 1085, y actualmente se convirtió en el Palacio Real. Los árabes y los judíos fueron inicialmente tolerados, si bien sus pertenencias fueron expoliadas.
Los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, terminaron la reconquista en 1492, con la expulsión de los últimos moriscos de Granada. El país, posteriormente, fue reunificado por el Rey Carlos I, en el año 1561. Su hijo, Felipe II movió la corte real desde Valladolid hasta Madrid, y desde entonces hasta nuestros días ha sido la capital del país.
En el Siglo XVI y XVII, siglos de oro del Imperio español, la ciudad crecía, pero era todavía pequeña en comparación a otras ciudades como Sevilla o Cádiz.
Los tiempos pasaban, y la situación fue cambiando, pasaron los siglos de oro de España y llegamos al siglo XVIII, con Carlos III, para algunos el mejor alcalde de la historia de Madrid, culminó esa etapa dorada, si bien los primeros movimientos turbulentos no llegaron hasta su sucesor, Carlos IV, quien vio como el país se agitaba, hasta que con Fernando VII, conocido como el absolutista, se enterró toda la prosperidad que habían llevado al país los últimos monarcas. Había terminado un ciclo.
En 1808 llega la invasión napoleónica tanto a Madrid como a distintos puntos de España, era el siglo XIX y Europa se agitaba, Napoleón perdió Madrid y España y su Imperio se congeló en el invierno ruso.
En España, el Siglo XX comenzó también con revueltas y tensión, una situación que dio como resultado la guerra civil, entre 1936 y 1939. En esta guerra, dos bandos, nacionales y republicanos, autoritarios y demócratas respectivamente, lucharon en todo el territorio para finalmente resultar vencedores el cuadro nacionalista, que aupó a Franco al poder, un poder que ostentó durante 40 años.
Después de la muerte de Franco, en 1975, en España se reinstauró la democracia bajo un régimen de Monarquía parlamentaria. |